Raquel Forner, Antonio Berni, Grete Stern, Osvaldo y Leónidas Lamborghini, Liliana Maresca, Marcia Schvartz, Verónica Meloni, Verónica Gómez, Tobías Dirty y Santiago O. Rey.
Curaduría Carla Barbero y Javier Villa
Centro Cultural Recoleta, mayo 2025
Una insistencia en el exceso: las obras reunidas en esta exposición exploran figuras del cuerpo herido, los restos de la historia y los imaginarios del poder. A través de lenguajes intensificados —grotescos, alucinados, a veces hiperbólicos— se articula este ensayo visual que enlaza vanguardias de mediados del siglo XX con expresiones contemporáneas que tensan los límites de un realismo local delirado.
El título de la muestra retoma el libro homónimo de Leónidas Lamborghini, escrito en 2001, durante el colapso social y económico del país. En ese texto, el poeta recorre una ciudad descompuesta donde el lenguaje, como el cuerpo social, ha sido degradado. En diálogo con esa obra, la exposición asume la carroña no como desecho, sino como forma última: lo que persiste, lo que habla desde lo corroído.
Raquel Forner, Antonio Berni y Grete Stern ofrecen, desde el siglo pasado, imágenes tempranas de esa descomposición: cuerpos mutilados, ensamblajes de denuncia, pesadillas domésticas. Liliana Maresca y Osvaldo Lamborghini retoman esa tradición desde la fractura íntima y política de la posdictadura, como respuesta al avance del neoliberalismo, haciendo del cuerpo el campo gravitacional del sentido. Marcia Schvartz opera como un pasaje entre siglos: su imaginario transforma los restos de la historia en una memoria feroz y vigente.
En la contemporaneidad, Verónica Meloni encarna tensiones urbanas y de género en el espacio público, mientras que Verónica Gómez, Tobias Dirty y Santiago O. Rey despliegan un repertorio grotesco y barroco, donde lo abyecto y lo monstruoso se encarnan material y simbólicamente.
Y si hay algo que persiste es precisamente el cuerpo feminizado como lugar del trauma histórico.
Carroña última forma se organiza como un experimento espacial que pivotea sobre la ambivalencia entre iconoclasia y veneración de la imagen. Una paradoja que atraviesa las formas del realismo alucinado, en donde las exploraciones materiales desmesuradas no buscan representar el mundo, sino hacerlo estallar. En estas obras la imagen no ilustra, sube el volumen.


Leónidas Lamborghini
Leónidas Lamborghini (Buenos Aires, 1927–2009) fue una de las voces más singulares y potentes de la poesía argentina del siglo XX. Su obra, marcada por una ruptura constante con las convenciones estilísticas, mantuvo siempre un fuerte vínculo con la historia política del país, especialmente con el peronismo, que funcionó como inspiración estética e ideológica. A lo largo de casi treinta poemarios y tres novelas, Lamborghini combinó humor y horror, exceso y precisión, para desestabilizar el sentido y llevar el lenguaje al límite de su forma. En Carroña última forma, publicado en 2001, en pleno colapso social y político, le da voz a un vagabundo que recorre una ciudad alucinada: las palabras son calles, la ciudad un cuerpo en descomposición, y ese cuerpo es también la poesía. Esta obra, que da título a la exposición, se presenta aquí de forma completa como un prólogo necesario.


Raquel Forner
Desde sus inicios, Raquel Forner (Buenos Aires, 1902–1988) abordó con intensidad los conflictos políticos y sociales de su tiempo, reflejando en su obra la angustia de la condición humana. Su trabajo se organizó en series temáticas, desde España (1937–1939) y El Drama (1939–1947), centradas en la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, hasta sus últimas producciones, marcadas por un expresionismo simbólico y una mitología espacial personal.
La Victoria (1939), última obra de la serie de España, presenta a una mujer mutilada que combina la tradición clásica de las Venus con el símbolo cristiano de la víctima sacrificada, como una suerte de transposición femenina de la figura de Jesucristo. En estas obras, Forner desarrolló una figuración poderosa y simbólica para denunciar los crímenes de la humanidad, con una iconografía expresiva centrada en la figura femenina. A su alrededor, paisajes sombríos con tierra resquebrajada, árboles marchitos y restos humanos y arquitectónicos apoyan la construcción de imágenes del horror, la desolación y el desconcierto.

Antonio Berni
Antonio Berni (Rosario, 1905 – Buenos Aires, 1981), figura clave del arte argentino del siglo XX, construyó una voz personal con una materialidad y un discurso avasallantes, para intervenir sobre la situación política y social de nuestro país y el mundo. Desde los años 30 hasta su última producción a finales de los 70, Berni transitó con potencia diversas modalidades del realismo: metafísico, crítico, paródico, informal, hiperreal, todos atravesados por una misma pulsión de llevar el arte hacia los extremos. En general, su obra dialoga con los lenguajes populares y con la violencia histórica, donde la pintura se corporiza, el collage deviene denuncia y el ensamblado se transforma en un documento de la realidad misma.
La guerra y La torturada, ambas de 1976, dan cuenta, tempranamente, de los horrores de la última dictadura cívico-militar. Son dos obras que habían quedado guardadas en París e inéditas para el público hasta 2023. En ellas, no solo lleva su lenguaje al límite, sino también inocula cualquier escapatoria que podría otorgar la ficción ante la crudeza directa y simbólica de estos testimonios. Con ambas obras nos obliga a mirar sin desvíos al rostro más brutal de lo humano, donde el cuerpo femenino vuelve a ser el centro y la encarnación de los momentos de mayor oscuridad en la historia argentina.

Liliana Maresca
A lo largo de una década intensa de práctica artística, Liliana Maresca (Buenos Aires, 1951-1994) puso su cuerpo para hacer frente a momentos políticos y sociales complejos, como la salida de la última dictadura cívico-militar, la crisis del SIDA y el primer mandato de Carlos Menem entre 1989 y 1995.
Muchos de sus proyectos fueron realizados en el Recoleta, entre ellos La Kermesse (1986), Recolecta (1990), Wotan-Vulcano (1991), La Conquista (1991-1992), e Imagen Pública – Altas Esfera (1993). Para este último, Maresca se sumergió en los archivos fotográficos del diario Página/12 y empapeló las paredes y techo de la sala con figuras de la política de entonces, así como militares y personalidades de la farándula local, creando nuevos vínculos y llevando el consumo de estas imágenes hasta el ahogo. La foto introductoria que recibía al espectador era del cuerpo desnudo de Maresca junto a estos personajes, una alusión a que el o la artista es también una figura pública que debe poner el cuerpo ante la situación política. Al finalizar la exposición, llevó varios paneles a la Costanera Sur de Buenos Aires. De esta manera, esos personajes que habían sido protagonistas de la historia del país en las últimas décadas, terminaron entre escombros dentro de un paisaje desolado, como si se tratara de una Argentina en ruinas. Maresca es una artista clave para pensar en el cuerpo como catalizador de los traumas sociales en el arte argentino.

Osvaldo Lamborghini
Luego de estar abocado a la militancia en el peronismo sindical, en 1967 Osvaldo Lamborghini (Buenos Aires, 1940 – Barcelona 1985) comienza a vivir en hoteles de bajo presupuesto del centro de Buenos Aires, vagando de uno en otro sin trabajo estable. Allí redacta su primer texto, El fiord, publicado en 1969, convirtiéndose de forma temprana en un autor marginal pero de culto. De forma simbólica y excesiva, sus temas abordan el peronismo y la actividad sindical, la argentinidad, la Ley, la violencia de clase y de género, la imaginación pornográfica y la revolución, entre otros. Durante la Dictadura se exilia en Barcelona, donde se encierra en un departamento del que no volverá a salir hasta su muerte. Allí expande su escritura a nuevos formatos visuales como dibujos, pinturas, collages, fotografías intervenidas, manuscritos inclasificables y experimentos gráficos. El Manuscrito también puede faltar, exhibido por primera vez en Argentina, contiene fotografías intervenidas con epigramas, relatos manuscritos en lapicera, notas, poemas, pinturas y collages. Posiblemente se trate de un lado B o espacio de fermentación de la pieza gráfica más paradigmática de Lamborghini, el Teatro Proletario de Cámara (c. 1984), ya que muchos de los materiales coinciden y aparecen reversionados en uno y otro.

Grete Stern
Entre 1948 y 1951, Grete Stern (Wuppertal-Elberfeld, Alemania, 1904 – Buenos Aires, 1999), publicó una serie de fotomontajes para acompañar visualmente los distintos sueños enviados por mujeres a la revista Idilio, para ser interpretados por el sociólogo Gino Germani, director del semanario. De un total de 150 creaciones, solo 46 fueron re-fotografiadas por Stern y luego transformadas en obras de arte autónomas a su contexto original. Fue una visionaria tanto por su perspectiva de género como por sus exploraciones técnicas que fusionaron muy tempranamente la fotografía con el diseño gráfico, influenciada por sus estudios en la Bauhaus, Alemania.
Con estos fotomontajes, Stern retrató, en clave surrealista, las complejidades de la vida emocional de las amas de casa de una época vital para la vida política en la Argentina, donde las mujeres conseguirían finalmente su derecho a votar. Casi como un registro social y político del primer peronismo, Stern se involucró con temas como el amor y el deseo, pero también el miedo y la angustia que circulaba en aquellos tiempos y que llegan hasta el presente con una actualidad notable.

Veronica Meloni
Negociación es un registro en video de una performance en el espacio público realizada por Verónica Meloni (Córdoba, 1974) entre los años 2006 y 2014, en la llamada “zona roja” de la ciudad de Córdoba. La artista, recién llegada por entonces a ese barrio céntrico -donde durante el día funciona un mercado de abasto y por la noche se convierte en un espacio de oferta sexual-, se vio interpelada por las dinámicas del entorno. En su búsqueda por adaptarse, decidió mediar con su cuerpo esas tensiones en la vereda de su propia casa. Las acciones consistieron en entablar conversaciones con personas que, al verla allí, asumían que su sola presencia implicaba disponibilidad como trabajadora sexual. A través del diálogo, Meloni desmontaba ese lugar común que marcaba a todos los cuerpos feminizados que transitaban por esas cuadras.
La artista, referente de la performance en el país, expande su práctica con un marcado interés en los espacios urbanos. Es en esos escenarios donde se revelan con fuerza las tensiones de poder que históricamente recaen sobre los cuerpos feminizados, ya sea en ámbitos públicos, sociales, comerciales o de cuidado. En este sentido, Negociación resulta paradigmática en su producción. Por un lado, hace un uso sostenido del tiempo y la repetición como formas de afirmar un nuevo sentido y desplazar prejuicios y temores. Por otro, sitúa la experiencia como núcleo de su práctica: una experiencia encarnada, que surge del contacto directo entre su cuerpo, la intuición, y las preguntas y ansiedades de la vida contemporánea.

Tobías Dirty
Tobías Dirty (Villa Gesell, 1990) desarrolla su trabajo a partir de referencias a estéticas y culturas contra-hegemónicas, con un enfoque en las problemáticas de género, sexualidad, el underground y las prácticas paganas. Su obra explora atmósferas cargadas de una extrañeza sensual, donde lo monstruoso es enaltecido. La presencia de los cuerpos, desde referencias a los órganos como en la pieza Insomnio (2022) hasta el inconsciente pasando por apariencias exultantes, Dirty propone un universo pletórico como en el díptico Ménaje à trois (2023) o la escultura suspendida Maricón (2017). Su versatilidad plástica lo hace explorar materialidades muy diversas construyendo quimeras visuales especialmente en sus instalaciones, que crean nuevas realidades.
La dimensión política atraviesa su producción de manera directa, como en Casa de la Cultura (Isla Flotante, 2020), de la cual aquí se exhibe una selección. La serie abarca 30 piezas que recorren tres décadas de historia reciente argentina -aquí se observan desde la Ley de Convertibilidad de 1991 hasta la tragedia de Cromañón en 2004-, en un paralelo biográfico con los 30 años del propio artista al momento de su realización. Dirty rememora estos hitos desde una pintura alucinada y simbólica, en la que la historia se vuelve cuerpo, exceso y goce.







Santiago O. Rey
Santiago O. Rey (Buenos Aires, 1983) realizó esta serie de cinco pinturas especialmente para Carroña última forma. La serie continúa la línea de investigación experimental que el artista desarrolla en los últimos años: una exploración pictórica y material que cruza ensamblaje, narración visual y crítica social radical.
En sus obras construye relatos que dialogan con la actualidad política argentina en clave de picaresca delirante. Su práctica se mueve entre el grotesco, el absurdo y una crítica feroz, en busca de representar -o distorsionar- la neurosis política local. Su repertorio visual se inscribe en una genealogía experimental que comparte con referentes de la literatura y el arte argentinos. Leónidas Lamborghini resuena especialmente en su trabajo, con aquella consigna de “asimilar la distorsión y devolverla multiplicada”.
Actualmente radicado en Olavarría, Rey encuentra en el paisaje de la pampa productiva no solo un entorno material, sino también un territorio simbólico desde donde proyectar sus fabulaciones. Como él mismo afirma, su obra se interesa por “el humor y la crueldad como una vía de existencia para un materialismo delirante”.




Verónica Gómez
Verónica Gómez (Buenos Aires, 1978) construye un universo pictórico alegórico en el que se entrelazan lo fabuloso, lo grotesco y lo político. Con escenas plenas de detalles y tensiones visuales, sus obras refieren tanto a los repertorios simbólicos de la historia del arte —el barroco, el romanticismo, el simbolismo— como a narrativas literarias que exploran la marginalidad, el absurdo o la deformidad como formas de conocimiento.
Las pinturas reunidas en Carroña última forma —algunas creadas especialmente para esta ocasión y otras exhibidas previamente— condensan su particular modo de narrar lo contemporáneo: un presente convulsionado, donde el poder se ejerce con violencia, las identidades son devoradas y la moral aparece corroída. Personajes inspirados en el cine, la literatura o el imaginario político argentino —de El Mago de Oz y Los Locos Adams a los textos de Aurora Venturini— coexisten con citas directas o veladas a Goya, Böcklin, Grosz o Daumier.
Las escenas oscilan entre lo sagrado y lo abyecto, lo teatral y lo íntimo. En ellas, Gómez reactiva la fábula como herramienta para desmontar las tramas simbólicas de nuestro presente.

Marcia Schvartz
Marcia Schvartz (Buenos Aires, 1955) es una figura clave del arte argentino. Su obra se construye desde una mirada frontal, donde lo grotesco, lo marginal y lo íntimo se integran para narrar territorios sociales populares. Aunque en los últimos años se ha centrado en la pintura, su práctica incluye cerámica, dibujo y ensamblajes, explorando materiales con una potencia expresiva feroz. Activa en la escena contracultural de los años 80 tras su exilio en Barcelona durante la última dictadura cívico-militar del país, Schvartz ha sostenido una práctica crítica, incomodando tanto hacia afuera como dentro del arte.
Las piezas reunidas en Carroña última forma invocan esa tensión. Por un lado, Berniadas (2001), realizada en un contexto de colapso político y económico, integra cartón y restos en una escena que remite tanto a la obra de Antonio Berni como a las ruinas sociales de la época. El entorno (2014), en cambio, retrata a figuras satelitales del poder -como José López Rega- subrayando los vínculos entre política económica, violencia institucional y presente histórico.
El retrato es un género que ha transitado a lo largo de todo su recorrido, aunque en esta exposición se incluye una obra desplazada de los más representativos. En O ya (2019), realizada con arena, lanas y caracoles, la figura aparece a través de texturas densas, es como estar frente a un estado de transformación sucediendo en vivo.
Su obra ha cobrado un renovado reconocimiento en la última década, no solo por su potencia crítica y formal, sino por la manera en que interpela violencias persistentes. Hoy es una referencia ineludible para nuevas generaciones de artistas que encuentran en su práctica una genealogía desde donde pensar el presente.




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An insistence on excess: the works gathered in this exhibition explore concepts such as the wounded body, the rubble of history and the imaginative worlds created by power. Through intensified languages – grotesque, hallucinatory, sometimes hyperbolic – this visual essay ties together different expressions of 20th century avant garde art with contemporary output that pushes the boundaries of local realism.
The title of the exhibition is taken from a book written by Leónidas Lamborghini in 2001, when the country was enduring a serious social and economic crisis. In the text, the poet wanders through a crumbling city in which language, like the social fabric, has been worn down to breaking point. In dialogue with the poem, the exhibition sees carrion not as rotten flesh, but a final state: what remains after everything else has rotted away.
From the past century, Raquel Forner, Antonio Berni and Grete Stern offer early images of that decay: mutilated bodies, outraged assemblages and domestic nightmares. Liliana Maresca and Osvaldo Lamborghini return to that tradition, examining the intimate, political fractures of the post-dictatorship era as a response to the expansion of neoliberalism, making the body the meaningful core of the work. Marcia Schvartz provides a transition between the two centuries: her imaginative world transforms the ruins of history via a ferocious living memory.
Among the contemporary artists, Verónica Meloni addresses urban and gender tensions in the public space while Verónica Gómez, Tobias Dirty and Santiago O. Rey deliver a grotesque, baroque repertory in which the abject and monstrous are both materially and symbolically present.
If there is one common thread, it is the feminine body as a repository for this historic trauma.
Final State Carrion is a spatial experiment that ambivalently pivots between iconoclasm and the veneration of the image. A paradox that encompasses different forms of hallucinatory realism where wild material experimentation isn’t seeking to represent the world but to blow it up. In these works, the image isn’t illustrative, it raises the volume.
Leónidas Lamborghini
Leónidas Lamborghini (Buenos Aires, 1927–2009) was one of the most unique and powerful voices of 20th century Argentine poetry. His work constantly broke with stylistic convention and was always concerned with the political history of the country, especially Peronism, which served as aesthetic and ideological inspiration. Across more than two dozen poetry collections and three novels, Lamborghini
combined horror and humor, excess and precision to undermine meaning and push language as far as it will go. In Carroña última forma (Final State Carrion), published in 2001 in the middle of a major political and social crisis, he gives voice to a tramp wandering through a dreamlike urban landscape: words are streets, the city is a decaying body and that body is also poetry. The work, which lends its name to the
exhibition, is presented here in full by way of a prologue.
Raquel Forner
From the beginning of her career, Raquel Forner (Buenos Aires, 1902–1988) addressed the political and social conflicts of her time with great intensity, evoking the anguish of the human condition in her work. Her career can be separated into different themed series, from Spain (1937–1939) and Drama (1939–1947), which were focused on the Spanish Civil War and the Second World War respectively, to
her later output, which featured more symbolic expressionism and a personal spatial mythology.
La Victoria (1939), the last piece in the Spain series, depicts a mutilated woman, combining the classical tradition of Venus with the Christian figure of a sacrificial offering; a sort of female transposition of Christ. In these works, Forner developed a powerful, symbolic figurative style to denounce the crimes of humanity with an expressive iconography that focused on the female form. Around it are arrayed gloomy landscapes of cracked earth, withered trees and human and architectural remains, creating images of horror, desolation and bewilderment.
Antonio Berni
Antonio Berni (Rosario, 1905 – Buenos Aires, 1981), was a key figure of 20th century art in Argentina, developing a distinctive voice with its own potent materiality and discourse as it addressed political and social issues in Argentina and across the world. From the 1930s to his final pieces in the late 70s, Berni made use of a range of different iterations of realism: metaphysical, critical, parodic, informal, and hyper-
real, all with a view to taking his art to extremes. In general, his work establishes a dialogue with popular languages and historic violence in which painting takes on bodily form, collages are a form of protest and assemblages become documents in their own right.
La guerra (War) and La torturada (The Tortured Woman), both from 1976, are early denunciations of the last dictatorship. The two artworks had been stored in Paris and were only first placed on public display in 2023. In them, he not only pushes language to its limit but also makes sure that the direct, symbolic rawness of the message is not softened in any way under the guise of fiction. Both artworks force us
to look directly at the most brutal face of humanity, with the female body again the focal point, embodying some of the darkest moments of Argentine history.
Liliana Maresca
Over an intense decade of artistic practice, Liliana Maresca (Buenos Aires, 1951-1994) used her body to address a range of complex political and social issues, such as the end of the last dictatorship, the AIDS crisis and the first administration of Carlos Menem between 1989 and 1995. Many of her projects appeared at the Recoleta, including La Kermesse (1986), Recolecta (1990), Wotan-Vulcano (1991), La Conquista (The Conquest, 1991-1992), and Imagen Pública – Altas Esfera (Public Image – Sphere Highs, 1993). For the latter, Maresca delved into the photographic archives of the Página/12 newspaper
and papered the walls and ceiling with images of contemporary political and military figures and celebrities, establishing new connections and overwhelming the viewer with the consumption of these images. The introductory photo was of Maresca’s naked body next to these characters, a statement about the public role of the artist and how they must be prepared to put their body on the line. When the exhibition was over, she took several panels to the Costanera Sur in Buenos Aires. Figures who had played prominent roles in the recent history of the country thus found themselves piled up on the rubble of a desolate landscape, as though in an Argentina in ruins. Maresca is a major figure in Argentine art due to her pioneering use of the body as a means of addressing the social traumas of Argentina.
Osvaldo Lamborghini
After being active in the Peronist union movement, in 1967 Osvaldo Lamborghini (Buenos Aires, 1940 – Barcelona 1985) started to live in cheap lodging houses in the centre of Buenos Aires, wandering from one to another without a steady job. There, he wrote his first text, El fiord, published 1969, which soon made him a cult author with a small but devoted following. Employing symbolic, melodramatic styles, he
addresses Peronism and union activity, the Argentine identity, the law, class and gender violence, the pornographic imagination, and revolution, among other themes.
During the dictatorship, he went into exile in Barcelona, where he locked himself in a flat and never left. There, he expanded his writing into new visual formats such as drawings, paintings, collages, altered photographs, unclassifiable manuscripts and graphic experiments. El Manuscrito también puede faltar (The Manuscript Might be Absent), exhibited for the first time in Argentina, features photographs overwritten with epigrams, handwritten stories, notes, poems, paintings and collages. It might be
regarded as a B-Side or early incarnation of Lamborghini’s most emblematic graphic piece, the Teatro Proletario de Cámara (Proletarian Camera Theatre, c.1984), as it features many of the same materials in different versions.
Grete Stern
Between 1948 and 1951, Grete Stern (Wuppertal-Elberfeld, Germany, 1904 – Buenos Aires, 1999), published a series of photomontages as a visual accompaniment to different accounts of dreams sent in by women to Idilio magazine for interpretation by the sociologist Gino Germani, the editor of the weekly. Of a total of 150 creations, only 46 were re-photographed by Stern and then transformed into artworks independent of their original context. Stern was a visionary both due to her perspective on gender and her technical experimentation. A very early example of photography merging with graphic design, she was influenced by her studies of the Bauhaus in Germany.
In these photomontages, Stern provided surrealist portraits of the complex emotional lives of women during an important political period in Argentina, when they would finally be given the vote. Almost like a chronicle of the first Peronist period, Stern explored themes such as love and desire but also the fear and anguish of the times in pieces that continue to resonate to this day.
Veronica Meloni
Negociación (Negotiation) is a video recording of a public performance made by Verónica Meloni (Córdoba, 1974) between 2006 and 2014 in the so-called ‘red-light’ district of Córdoba. The artist had recently moved to the central neighbourhood, which operated as a wholesale market during the day and as a space for sex work at night, and was challenged by the area’s dynamics. In an effort to better understand her surroundings, she decided to measure these tensions with her own body on the
pavement outside her home. Her actions consisted of starting conversations with people who, seeing her there, assumed that she was available for sex work. Through these conversations, Meloni undermined common assumptions about the feminine bodies that walked the local streets.
A leading performance artist in Argentina, Meloni expanded her practice with a clear focus on urban spaces. It is in these settings that the power dynamics that habitually affect feminine bodies in public, social, commercial or care environments are often at their starkest. Negociación is thus a very significant part of her oeuvre. On the one hand, it lasts for an extended period of time with repeated scenarios offering new interpretations and dispelling fears and prejudices. On the other, the experience is paradigmatic of her practice: an embodied experience that arises out of direct connections between her body, intuition and the questions and anxieties of contemporary life.
Tobías Dirty
Tobías Dirty (Villa Gesell, 1990) works with non-hegemonic aesthetics and cultures with a particular focus on gender issues, sexuality, the underground and pagan practices. His work explores atmospheres full of strange sensuality in which the monstrous is revered. The presence of bodies, ranging from references to organs such as in the piece Insomnio (Imsomnia, 2022) to the unconscious in flamboyant
guises, Dirty presents a plethoric universe such as that seen in the diptych Ménaje à trois (2023) or the hanging sculpture Maricón (Faggot, 2017). His conceptual versatility sees him explore a diverse range of materials to create visual mirages, especially in his installations, which create new realities.
Political themes are directly addressed, as in Casa de la Cultura (House of Culture, Isla Flotante, 2020), of which a selection is exhibited here. The series encompasses 30 pieces that examine three decades of recent Argentine history – from the 1991 Law of Convertibility to the Cromañón nightclub tragedy in 2004 – creating a parallel biography of the artist’s 30 year life. Dirty remembers these key moments in
hallucinatory, symbolic paintings in which history is converted into flesh, excess and pleasure.
Santiago O. Rey
Santiago O. Rey (Buenos Aires, 1983) made this series of five paintings especially for Carroña última forma. The series continues the experimental thread that the artist has been developing in recent years: a pictorial and material exploration that combines assemblage, visual narrative and radical social critique.
His works build narratives that address contemporary Argentine politics in a delirious picaresque style. His practice shifts between the grotesque, the absurd and ferocious criticism as it seeks to reflect and distort Argentine political neuroses.
There are echoes of Leónidas Lamborghini in his work, especially his exhortation to ‘assimilate distortion and return it tenfold’. Currently living in Olavarría, Rey sees the Pampas not just as a material inspiration
but also a symbolic territory upon which to project his creations. As he says, his work focuses on ‘humor and cruelty as a path towards a delirious, materialist existence.’
Verónica Gómez
Verónica Gómez (Buenos Aires, 1978) builds an allegorical pictorial universe in which the grotesque and the political are combined. With scenes full of details and visual tensions, her works draw on the symbolic territory of the history of art – the Baroque, romanticism, and symbolism – and literary narratives that explore marginality, the absurd or deformity as forms of knowledge.
The paintings gathered in Carroña última forma – some of which were made especially for the occasion while others have been exhibited previously – sum up her distinctive view of contemporary life: a turbulent present in which power is violently exercised, identities are devoured and morality is tarnished. Characters inspired by film, literature and the Argentine political imagination – from the Wizard of Oz and
the Addams Family to texts by Aurora Venturini – coexist with direct or veiled references to Goya, Böcklin, Grosz and Daumier. The scenes range from the sacred to the abject, the theatrical to the intimate. In them, Gómez revives the fable as a tool for undermining the symbolic themes of the present.
Marcia Schvartz
Marcia Schvartz (Buenos Aires, 1955) is an important figure in Argentine art. Her work takes a direct approach in which the grotesque, the marginal and the private come together to create working class social scenes. Although in recent years she has focused on paintings, her practice includes ceramics, drawing and assemblages, exploring materials with biting expressive power. Following her return to the country after the dictatorship, Schvartz was active on the countercultural scene in the 80s, taking critical standpoints that ask uncomfortable questions of those on the art scene and outside it.
The pieces included in Carroña última forma refer to that tension. Berniadas (2001), made during a major political and economic crisis, features cardboard and waste materials in a reference both to the work of Berni and the ruined society of the time.
El entorno (The Inner Circle, 2014), in contrast, portrays figures in powerful circles such as José Martínez de Hoz, emphasizing the ties between economic policies, institutional violence and recent history.
Portraiture has been a feature of her work throughout her career, although this exhibition features some of her least explicit examples. In O ya (2019), made with sand, wool and snails, the figure appears through dense textures, as though we were witnessing its transformation in real time.
Schvartz’s work has been garnering greater attention over the past decade, not just due to its critical and formal power but also the way in which it addresses persistent forms of violence. Today her oeuvre is an essential point of reference for new generations of artists, offering a useful genealogy with which to address the present.